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Bloqueo
mediático y bloqueo político contra el Sur

Hubo
un tiempo en que, contradictoria y todo, la política mexicana
en materia de relaciones exteriores era ejemplo, sin exageraciones,
de responsabilidad internacionalista y solidaria. Eso permitió
abrir puertas, corazones y empleos a inmigrantes y refugiados que en
épocas distintas fueron asediados, perseguidos y expulsados en
España, Chile, Argentina, Cuba, Guatemala, Nicaragua... eso permitió
acunar un no poco importante (aunque tratado con indiferencia) Instituto
del Derecho de Asilo en la Casa de León Trotsky[1] y acunar una
cultura de amistad verdadera entre los pueblos. Hoy el panorama es totalmente
distinto y lo que se hace, desde Salinas de Gortari hasta Fox y Calderón,
sólo ha sido destruir (entre mil cosas más) las mejores
herencias de política exterior (como la de Lázaro Cárdenas).
Lo que han hecho (y hacen) es traicionar lo que en verdad piensa y quiere
la base del pueblo.
Es absolutamente irracional la desinformación voluntarista que
impera en México auspiciada por los monopolios mediáticos
y la presidencia espuria, que son uno y lo mismo. Es su forma de atacar
"elegantemente" a los pueblos latinoamericanos en lucha. Es
su forma de castigar a los luchadores sociales que en México
no bajan ni bajaran las banderas del internacionalismo obrero, indígena
y campesino. Es su forma de sembrar la indiferencia, el abandono y el
crimen por complicidad muda. Es su manera de quebrar la fraternidad
de los pueblos y es su forma de hacernos sentir que estamos solos, que
la rebeldía fracasará y que ellos son inamovibles. Por
eso Calderón no abre la boca respecto a la ingerencia imperial-fascista
que se cierne contra Bolivia, contra Venezuela y contra todo el continente.
La voz de los monopolios no es la voz de los pueblos. Cuando los noticieros
amaestrados por el mercado se refieren a Bolivia, o a Venezuela, o a
cualquier dignidad dispuesta a cambiar al mundo... lo hacen sólo
para acicatear la campaña continental que se empeña en
mostrarlos como "dictaduras" caribeñas, gente "grosera"
o heraldos de "pensamientos ya superados". Y le dan parejo
a Correa, a Chávez, a Morales, a Ortega, a Castro... y a todos
los que, impulsados por la revolución social que emerge pertinaz,
acatan un mandato revolucionario que viene desde abajo y desde hace
tiempo. Cuando los lebreles de la des-información corren tras
la presa que les tiran sus amos, vociferan indignados. Dicen, por ejemplo,
que Chávez se "excede", que un estadista no puede hablar
como él habla, se ofenden por las formas sin ver las causas,
no les interesan, chillan porque el vocabulario no es "propio"
y tratan de tapar con su ruido "periodístico" higiénico,
la sangre y los muertos, las golpizas a los luchadores sociales, las
condenas legaloides monstruosas -como en Atenco- las represiones inhumanas
contra los obreros... el hambre, la miseria, las matanzas del crimen
organizado, la corrupción gubernamental, empresarial y clerical...
y mientras tanto Calderón calladito él y todo su séquito
espurio miran para otro lado, es decir, miran con servidumbre las barras
y las estrellas que sostienen su paraíso fraudulento. Dicen que
"calladitos son más bonitos".
El continente todo, mientras tanto, es un clamor revolucionario que
lucha contra el imperio, contra las burguesías nacionales y contra
la demagogia de los reformismos camaleónicos que se empeñan
en descarrilar una máquina revolucionaria imparable.
La gran máquina de la mayoría esclavizada, harta ya de
ser humillada, asesinada y explotada. Ni Calderón ni sus cómplices
abrirán la boca para defender al pueblo de Bolivia, ni al pueblo
de Venezuela ni al propio pueblo mexicano y, si se les ocurriera decir
algo, será sólo palabrería de esa que se ensaya
para los discursos porque en los hechos México sigue hundiéndose
en el desempleo, la malversación de fondos, el baño de
sangre, el saqueo fiscal, el saqueo de recursos naturales, la privatización
disfrazada, la corrupción, la connivencia mafiosa de los partidos
mansos y la saña legalista afilada para acorralar a los líderes
sociales mientras caminan libre en sus mansiones los asesinos y ladrones
más afamados en el paso y en el presente.
Pero no serán los trabajadores quienes guarden silencio. La verdadera
política internacionalista y revolucionaria la ejercen los pueblos
cotidianamente. Y aun sin recursos y con acceso limitado a algunos medios
de comunicación, uno ve y uno escucha por las calles y las plazas
los gestos de solidaridad que realmente valen cuando llega la hora de
la verdad. Dígase al pueblo de Bolivia y a todos los pueblos
del continente que el pueblo mexicano, es decir sus trabajadores obreros
y campesinos, son a pesar de los bloqueos- concientes de la lucha
y que su naturaleza es la solidaridad por definición, por conveniencia,
por historia y por urgencia de esta hora. Y esto no es sólo un
reporte del deseo, es la inminencia de una la lucha que es la misma
y que se prepara para resistir al embate imperialista que anhela adueñarse
del petróleo mexicano. Vienen horas de lucha y resistencia, viene
la hora del combate racional con la razón que nos asiste para
defender el petróleo que no pude, no debe ser entregado a ningún
negocio de mafiosos, nacionales o extranjeros, por bien armados que
estén.
Bien nos vendría un pacto continental de medios alternativos
y comunitarios, de páginas Web y de correos electrónicos,
de prensa obrera y de cuanto medio se tenga, para levantar un ¡NO!
enérgico, una denuncia y un programa de organización para
frenar la arremetida nazi fascista que ya desde Bolivia nos avisa hasta
dónde quieren llegar en el plazo más corto posible. No
pasarán. Por una Corriente Internacional de la Comunicación
Hacia el Socialismo.
buenabad@gmail.com
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