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Democracia vs Mediocracia Las democracias
progresistas que han surgido en América Latina se ven atacadas
a diario por los medios de comunicación privados, que ven en
peligro sus intereses hegemónicos ante la prioridad que éstos
gobiernos otorgan a los sectores más desfavorecidos de la sociedad. TeleSUR _ 04/06/2009
A veces como aparatos de hegemonía y dirigentes de la conciencia
de parte de la sociedad civil, otras como partidos políticos
y defensores de intereses económicos de grupos de poder, los
medios de comunicación privados han emergido en Latinoamérica
como entes que atentan contra las democracias progresistas que se han
establecido en la región. Mientras existe
una permanente y abierta campaña mediática en países
como Ecuador, Bolivia y Venezuela contra sus gobiernos; que en el caso
venezolano incluye el llamado al Magnicidio, éstos son constantemente
acusados por los medios de comunicación de violar el derecho
de sus ciudadanos a la libertad de expresión. Desde los sectores
oficiales se denuncia a los medios de ejercer un papel de empresa mediática
que, lejos de cumplir la función esencial de llevar a cabo una
acción social, defienden intereses económicos y políticos
que se han visto afectados por los procesos de cambios que impulsan
las democracias progresistas. Existe en estas
naciones una realidad y es que las famosas banderas éticas del
periodismo: imparcialidad, objetividad, libertad de expresión,
no son nada más que mitos encubridores de un negocio mediático
que, en nombre de la libertad, emprende a diario acciones contra gobiernos
democráticamente electos. A partir de esta
situación se ha comenzado a hablar en la región de terrorismo
mediático, figura en la que se aglomeran todas las acciones desestabilizadoras
que se emprenden a través de los medios de comunicación,
que incluye, según expertos, violaciones a la normativa del ejercicio
periodístico. Los medios de comunicación
privados constantemente minimizan los logros y avances de los gobiernos
de Bolivia, Ecuador y Venezuela, pese a que estos han emprendido procesos
de profunda transformación e inclusión social, gracias
a lo cual gozan de un amplio respaldo popular, como se ha observado
en procesos electorales recientes. Vivimos en mediocracias En entrevista concedida
a teleSUR, el profesor de Ciencias Políticas de la Universidad
Complutense de Madrid, Juan Carlos Monedero, sostuvo que los medios
de comunicación modernos tienen la capacidad de poner y quitar
gobiernos democráticamente electos, lo que significa que los
ciudadanos viven en un sistema de mediocracias. Monedero argumentó
que quienes manejan los medios de comunicación han sido capaces
de convencer a la ciudadanía de que la libertad de expresión
no es sino la que les permite a ellos (dueños de medios) defender
intereses particulares a través del negocio mediático. "Los medios
de comunicación de hoy ponen y quitan gobiernos, vivimos en mediocracias.
Es obligatorio y es una asignatura pendiente de todas las democracias,
por eso emociona que por vez primera se agarre el toro por los cuernos
y controlemos todo esto, que tiene poder económico, político
y cultural", En ese sentido,
resaltó que el poder de los medios de comunicación es
tal que organismos de derechos humanos internacionales sancionan sobre
la base de informaciones de prensa y al final toman decisiones contra
legítimos gobiernos. Monedero se refirió
a los informes que realizan organismos internacionales como la Comisión
Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), adscrita a la Organización
de Estados Americanos (OEA), los cuales están basados en su mayoría
en informaciones de medios de comunicación con una clara postura
política. Al respecto, el
catedrático indicó que es necesario recordar que la información
es un bien público, no es una mercancía ni algo que se
pueda particularizar. El pasado mes de
mayo, la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos (CIDH),
en su informe anual, arremetió contra Venezuela al dictaminar
que ese país "necesita mejorar la defensa y el cumplimiento
de los derechos humanos", además de acusar al Gobierno venezolano
de propiciar, entre otros aspectos negativos, obstáculos a la
libertad de expresión. Pese a su condición
de organismo garante de los derechos humanos, la CIDH condena a Venezuela
en la materia de libertad de expresión, mientras en ese país
se desarrolla una permanente campaña contra el Gobierno desde
los medios de comunicación, donde incluso se ha incitado al magnicidio
y por lo que nunca han recibido sanción alguna. Los medios de comunicación
en Venezuela ejercieron un papel activo el 11 de abril de 2002 en un
golpe de Estado que sacó del poder por 48 horas al presidente
de ese país, Hugo Chávez, y en cuyo proceso se produjo
una serie de hechos violentos, en los que murió más de
una decena de civiles. Ante esa conducta
antidemocrática de los medios, que estimularon la violencia en
las calles de la ciudad capital venezolana en abril de 2002, no se ha
producido ningún pronunciamiento de la CIDH ni de algún
otro organismo internacional de derechos humanos. Por ello, Monedero
justificó la propuesta de los presidentes de Venezuela, Hugo
Chávez, y de Ecuador, Rafael Correa, que en un encuentro que
sostuvieron el pasado mes de mayo en territorio ecuatoriano propusieron
la creación de un organismo subregional de derechos humanos,
para atender, entre otras cosas, el papel que han jugado los medios
en la desestabilización de gobiernos progresistas. "Los medios
de comunicación de hoy ponen y quitan gobiernos, vivimos en mediocracias.
Es obligatorio y es una asignatura pendiente de todas las democracias,
por eso emociona que por vez primera se agarre el toro por los cuernos
y controlemos todo esto, que tiene poder económico, político
y cultural", dijo Monedero a teleSUR. "La propuesta
de los presidentes Chávez y Correa va abriendo camino en algo
que debía estar abierto hace mucho tiempo", agregó. Enfatizó
que los medios de comunicación han creado un sistema impune,
a través de un blindaje que los protege de cualquier tipo de
acción que busque regular sus ataques contra las democracias
o sanciones por sus continuas irresponsabilidades mediáticas. Insisitió
en que "es tan importante que se creen organismos supranacionales
para fiscalizar ésto que en el ámbito nacional es muy
difícil de controlar, porque en el momento que se tocan intereses
se comienza a decir que se viola la libertad de expresión y se
pone en peligro la democracia". Responsabilidad
legal Según el
periodista cubano-ecuatoriano José Ignacio López Vigil,
los medios de comunicación en Latinoamérica se han tomado
la atribución de evaluar, fiscalizar y sentenciar cualquier cosa,
sin que se establezca un marco legal sobre la responsabilidad de esas
empresas mediáticas en sus operaciones. "El problema
es que los medios en América Latina y en otros continentes se
han engreído mucho, se han imaginado que son jueces de vivos
y muertos, que pueden evaluar, fiscalizar y sentenciar a todo el mundo
y nadie les puede toca ni con el pétalo de una rosa", señaló
López Vigil. Por tal motivo,
aseguró que es necesario cuestionar ese papel de los medios,
a los cuales, a su juicio, no se les debe permitir degradar el ejercicio
periodístico de la manera en que lo hacen, lo cual no quiere
decir que se les censure. Puntualizó que a los medios se les debe exigir una información verificada, que no esté basada en rumores o fantasías, al tiempo que la nueva Constitución ecuatoriana establece ese principio, que, según dijo, no está cobijado en ninguna otra Carta Magna de Latinoamérica. "Esa arrogancia
mediática hay que cuestionarla, porque el Estado no puede censurar
a los medios, pero tampoco los medios pueden vivir en un fantasía
o en periodismo, que ya no es sensacionalista, sino que cae en chisme
y verdurería barata", sentenció López Vigil. "En el artículo
número 18 de la Carta Magna ecuatoriana, hay una palabra que
no la he encontrado en ninguna Constitución latinoamericana,
cuando habla de la información dice que la misma debe ser veraz,
pero verificada", añadió. Expuso que el rol
de los medios ante el Estado y la sociedad debe ser el de informar con
la utilización de una variedad de fuentes, sin incurrir en ocurrencias
personales ni en ocultamientos de la realidad. "Usted no puede
decir lo que se le ocurre, que no puede inventar lo que no pasa ni puede
ocultar lo que pasa, sino informar tomando todas las fuentes, verificando
la información. Ese es el rol de los medios ante el Estado y
ante toda la sociedad", aseveró. Valoró también
que el artículo 18 del Texto Constitucional ecuatoriano establece
que el periodismo debe ejercerse sin censura previa, pero con responsabilidad
ulterior. Detalló que
lo establecido en la Legislación del país andino quiere
decir que un periodista no puede tener censura previa, "pero tiene
una responsabilidad ulterior que lo obliga a dar cuenta y responder,
ante la ciudadanía, de lo que dice o publica. "El problema
está en que se cree que la libertad de expresión es un
privilegio de los periodistas, cuando en realidad es un derecho universal",
resaltó. Abogó por
la creación de instancias en Latinoamérica para la supervisión
de los medios de comunicación, observatorios ciudadanos que le
hagan frente a la arrogancia mediática presente en la región. "Necesitamos
observatorios de medios, veedurías ciudadanas de la comunicación
social para que le pongan el cascabel a gatos y gatas arrogantes que
existen en nuestros medios de comunicación social", expresó
el comunicador cubano-ecuatoriano. Destacó que
en Venezuela, Ecuador y el resto de América Latina, se está
entrando en una nueva época de la comunicación en la que
se expresa que el derecho a la comunicación y a la libertad de
expresión debe ser universal y bien ejercida por todos los ciudadanos. En Ecuador, el presidente
Rafael Correa ha calificado en reiteradas oportunidades a los medios
de comunicación como los principales enemigos de los cambios
que se desarrollan en su país y de la integración regional. Degradación
del oficio periodístico En cuanto al oficio
periodístico, el periodista y analista político boliviano
Carlos Soria, sostiene que los medios de comunicación han abandonado
la esencia de su función social para ocupar un vacío político
que han dejado partidos de derecha. "Ha sido de
manera categórica que ante la declinación, prácticamente
el desbaratamiento de las expresiones políticas de la derecha,
los medios de comunicación han comenzado a ocupar ese vacío,
ese lugar", dijo Soria en entrevista concedida a teleSUR. Es decir, según
el experto boliviano, los medios de comunicación, especialmente
las grandes cadenas de televisión y algunas redes de periódicos
están jugando el rol que los partidos de derecha deberían
jugar en el ámbito democrático. En su incursión
política, según Soria, los medios de comunicación
han degradado el oficio periodísitco, dejando a un lado la función
de informar y toda la normativa que el desempeño de esas funciones
implica. De acuerdo con el
periodista boliviano, se ha pasado a confundir directamente opininón
e información, al difundir comentarios maliciosos en su afán
de atacar a gobiernos progresistas, "violando toda la normativa,
degradando el oficio periodístico". "Antes de hacer
información, están haciendo propaganda todo el tiempo,
disminuyendo cualquier logro, adelanto, iniciativa política,
social o económica del Gobierno, o ignorando todo este tipo de
aspectos", recalcó Soria. Recordó que,
en el caso boliviano, el pasado mes de abril la Policía de ese
país desarticuló una banda terrorista en el departamento
de Santa Cruz (este) que planeaba asesinar al presidente de Bolivia,
Evo Morales, ante lo cual los medios de comunicación social intentaron
desviar la atención sobre el hecho. Soria denunció
que esa postura mediática obedece a vínculos del grupo
terrorista desmantelado con sectores empresariales de derecha, entre
ellos propietarios de medios de comunicación. "En Bolivia
lo hemos visto, en los últimos meses, luego de que en abril la
policía descubrió un grupo terrorista en Santa Cruz, los
medios han hecho todo lo posible por desviar la atención de los
verdaderos responsables, de los vínculos de este grupo terrorista
con núcleos empresariales de la derecha en Santa Cruz",
detalló Soria a teleSUR. Este tipo de acciones
las catalogó como una especie de terrorismo mediático
al que se enfrenta el pueblo boliviano a diario, y recordó que
algo similar ha ocurrido otros países, particularmente en Venezuela
cuando se produjo el golpe de Estado contra el presidente Chávez
en 2002. Conspiraciones, golpes de Estado y planes injerencistas, son maquillados informativamente para justificar al mundo la necesidad de frenar cualquier visión o acción progresista en la región. En América Latina, los medios de comunicación han emergido como aparatos de hegemonía dominante que, prioritariamente, persiguen moldear y dirigir la conciencia de la sociedad civil contra el orden democrático. Ante la realidad, se plantea un tema de revisión no sólo para las instancias nacionales, sino para los organismos que a nivel internacional les interesan los derechos humanos y el respeto por la democracia.
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