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Baiona, agosto de
2008 Quisiera poder deciros en su lengua el placer que me da escribiros esas líneas, pero "nao falo portugués", ¡así que alguien va a tener que trabajar para traducirlas! Ese día 13 de agosto celebramos dos cumpleaños: el de Fidel y el de René. Aunque los separen unos cuantos años, ambos comparten los mismos ideales que los llevaron a preferir el deber a una vida tranquila con su familia y sus amigos. Ambos lucharon sin descansar para que su pueblo pueda vivir en la dignidad que merecen todos los seres humanos, y para que los niños de Cuba puedan estudiar y ser felices, como deberían serlo todos los niños del mundo. Ambos por su acción son un ejemplo para todos nosotros. Y la prueba que otro mundo es posible, si lo queremos con el alma. Sé que entre vosotros hay uno chicos del Comité Nonoai por la Liberación de los Cinco, y los mayores me perdonarán si les dejo para dirigirme a esos jóvenes. Me conmovió mucho saber como os habéis comprometido en esa campaña por los 5, como se habrán conmovido Tony, Gerardo, Fernando, Ramón y René al ver esas fotos donde aparecéis, muy serios, con las camisetas en las cuales están los rostros sonrientes de nuestros cinco hermanos. Ellos también fueron niños como vosotros, y pensando en vosotros, ¡no puedo evitar de pensar en el pequeño Tony a quien le encantaba comer helados, tantos que había engordado y tuvo que hacer deporte para adelgazar! ¡O en Fernando, que su madre llamaba Tito, y que al volver de la escuela despachaba los deberes lo más rápidamente posible para poder ir a jugar al béisbol con sus amigotes! ¡O en René que miraba los aviones en el cielo, mientras desmontaba y volvía a montar los juguetes de sus hermanos y hermanas! ¡O en Ramón, que cuidaba de sus hermanos porque era él el mayor y que, si no les permitía a los pequeños ir a jugar mientras no habían terminado con los deberes escolares los defendía porque ya era un campeón de judo! ¡O en Gerardo a quien le encantaba ayudar a su papi a cuidar del coche o hacer dibujos que luego enseñaba a Iván y Changuito, sus compinches del barrio Capri en La Habana! Esos 5 niños
se han convertido hoy en cinco hombres valientes, en cinco héroes
que son nuestros hermanos y que defendemos con todas nuestras fuerzas.
Como ellos, como sus familiares, no dejaremos nunca de luchar para que
mañana sea mejor que hoy. Con ellos y como ellos, convertiremos
el dolor en coraje y las ausencias en banderas para pedir la Justicia,
la Verdad y la Libertad, para ellos, para vosotros y para todos. Vosotros,
los jóvenes, los muchachos, los niños, sois la esperanza
del futuro, un futuro que se edifica siempre sobre el presente. Lo que
hacéis hoy determinará los hombres y las mujeres que seréis
mañana. Y me dais buena esperanza. Compañeros
brasileños, os digo con José Marti que "el mundo
es fuerte y bonito gracias a los amigos" y os mando, como seguro
lo hacen Tony, Gerardo, Fernando, René y Ramón, mi más
cariñoso abrazo. Annie Arroyo |