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Narciso
Isa Conde: una mirada "radical" del conflicto colombiano por
Annalisa Melandri Participó
también en la revolución de Abril de 1965 y en la Guerra
Patria contra la invasión de Estados Unidos. Actualmente es parte
de la presidencia colectiva de la Coordinadora Continental Bolivariana
(CCB) junto al sociológo estadounidense Jaime Petras, el obispo
Casaldáliga de Brasil y otros destacados politícos e intelectuales
latinoamericanos. Por este empeño
revolucionario caracterizado por no haber nunca discriminado diferentes
formas de lucha, incluida la lucha armada de las FARC, con las cuales
"sostiene vínculos públicos de amistad y solidaridad
de larga data" está sufriendo recientemente una campaña
de mentiras montada desde el gobierno de Colombia. Buscando noticias
de él se encuentra que es tildado cómo: "ideólogo
de las Farc", ,"agitador multicarta", "alto dirigente
de las FARC", "expositor de las ponencias de las FARC",
"amigo del separatismo vasco", "admirador de Marulanda"
y por último Álvaro Uribe lo ha definido recientemente
"líder terrorista". Lo encuentro en
su casa de Santo Domingo, amable y cordial, no parece realmente un terrorista.
En su país es respectado y conocido, hablando de él con
la gente del pueblo se nota siempre encenderse una luz en los ojos de
algunos, recordando el "revolucionario radical" que ha luchado
por la libertad de su país. Vivimos la invasión
norteamericana y la masacre que esta invasión impuso, entonces
también EEUU nos calumnió presentándonos dizque
fusilando civiles en el Parque Independencia, acá en la ciudad
de Santo Domingo; entonces yo aparecía en una lista de 56 terribles
comunistas, era apenas un dirigente universitario, pero por los grandes
medios de comunicación del imperio, incluyendo aviones que con
bocinas potentísimas sobrevolaban la ciudad, mencionando mi nombre
y los otros 55 describiéndonos como seres diabólicos... Se origina esa campaña
porque siempre he considerado a las FARC como un movimiento politíco
militar que tiene justa razón de ser. Yo no puedo viajar
a Colombia porqué hay planes de atentar contra mi vida a ser
ejecutados por sicarios de la CIA y de la misma inteligencia colombiana,
hay claras señales de eso y además el propio Uribe se
lo comentó al expresidente dominicano Hipólito Mejía. Por otros asuntos
ya intentaron matarme en el pasado, hubo una trama criminal en mi contra
en 1987 orquestada por la mafia cubana-americana de Miami en complicidad
con el régimen de Balaguer, fue por mi lucha contra la impunidad
del crimen de Estado, por haber tratado de reactivar las acusaciones
contra los autores materiales e intelectuales del asesinato gran amigo
y camarada, formidable periodista, miembro del Partido Comunista Dominicano,
Orlando Martínez Howley; que fue asesinato por haber denuncia
en los años 70 los vínculos existentes entre crimen y
poder. Pasaron 25 años sin que se realizara el juicio por ese
asesinato y nosotros mantuvimos el caso vivo, no solo desde el punto
de vista judicial sino también politíco. Hemos logrado
a principio de este año la condena a 30 años de prisión
de los autores materiales del asesinato, pero faltan todavía
los autores intelectuales. En la historia de
Colombia se ve que todo eso surge a raíz del inicio de la guerra
sucia, por los años 50, y tiene mucho que ver con el asesinado
de Gaitán y la matanza de 300 mil colombianos. Imagínate
300 mil personas en esa época, y así uno se da cuenta
del nivel de violencia y del poder terrorista de ese Estado. Desafortunadamente
esa guerra sucia no se ha detenido, antes en muchos casos se ha profundizado.
Y no se han superado tampoco las causas profundas de la desigualdad,
de la exclusión, de la discriminación de los movimientos
sociales. Incluso se habla
del tema de los secuestros, ¿que conflicto armado no ha tenido
de alguna manera rehenes, prisioneros? En algunos casos se puede decir
más justificados que en otros, pero la guerra no se gana a través
de una alfombra rosada, las guerras son duras, las guerras son crueles. Así se lanzò
la idea de construir la CCB, motivada por la necesidad de crear un espacio
de confluencia del movimiento revolucionario en toda su diversidad,
partidos de izquierda, movimientos sociales, organizaciones comunitarias,
personas, intelectuales, artistas, movimientos de pueblos originarios...
Todos coincidimos en la necesidad de unificar fuerzas, no solo en escala
nacional, en cada país, sino continentalmente, para enfrentar
una estrategia que también tiene caracter continental. Una estrategia
politica, militar, económica, mediática
de los Estados
Unidos y de sus fuerzas aliadas en la región. Este es un un periodo
que valoramos como un periodo de viraje luchas sociales y políticas,
de ola de cambio, de ola progresista, de procesos avanzados, ya con
la revolución bolivariana de Venezuela en marcha, con la Cuba
que ha logrado resistir heroicamente, con el proceso avanzadisímo
en Ecuador, con el triunfo de Evo Morales y su poder indígena
emblemático, con la recuperación del gobierno sandinista
en Nicaragua, con el triunfo del obispo Lugo en Paraguay, con los piqueteros
y cortadores de rutas, con los grandes combates sociales urbanos y rurales,
con las inderrotables insurgencias colombiana y mexicana
Toda esa diversidad
de lucha necesita también una unidad de actores. La Coordinadora
surge con la idea incluyente de no discriminar a nadie por forma de
lucha, eso es lo que determina que las FARC, o que los movimientos con
pasado insurgente o con presente insurgente, formen parte también
de la Coordinadora. En la presidencia
colectiva desde el inicio participan figuras como el Obispo Casaldáliga
de Brasil, como la de Manuel Marulanda de las FARC y de Víctor
Polay líder del MRTA de Perú, como la cantautora Lilia
Vera y todo lo que fue su rol en la lucha de la Venezuela de los años
60/70
poetas, secretarios generales de partidos comunistas, partidos
que están desarrollando su lucha en la legalidad, que están
participando en procesos electorales
como están también
los Fogoneros de Uruguay, como está el PCML de Brasil y otros
partidos marxistas junto a una serie de movimientos sociales. Entre los temas
asumidos por la CCB está el de la solidaridad con los presos
políticos, porqué así como han sido consecuentes
los camaradas cubanos en la defensa de sus cinco patriotas, así
nosotros, solidarios con ellos, también tenemos que tener en
cuenta la terrible situación de una cantidad enorme de presos
politicos de los movimientos revolucionarios, de los movimientos sociales
y políticos del continente y del mundo. Otro gran tema es
la nociva presencia militar directa de Estados Unidos que aparece muy
débilmente tratado en la agenda de una parte importante de la
izquierda latinoamericana y por eso hemos lanzado la campaña
de "ni un soldado yankee en nuestra América". Estamos en un continente
colonizado y recolonizado económicamente en la manera más
brutal y además encima sufriendo los efectos de una estrategia
militar de los Estados Unidos, con una fuerte presencia de bases militares,
de operaciones militares, de maniobras, verdaderamente impresionantes.
Ese desafío de la Coordinadora es el de dejar de ser pasivos
frente esas realidades dramáticas, ser izquierda de verdad, entendiendo
la izquierda cómo una diversidad, pero entendiéndola además
como una necesidad en términos de ser profundamente revolucionaria,
contestataria, transformadora. Por la posición
delicada de ese proceso frente a la oligarquía y al imperialismo
consideramos obligado comunicarle al gobierno ecuatoriano nuestro propósito
y con esos fines solicitamos una entrevista con Gustavo Larrea, el Ministro
de Gobernación. El nos recibió y entonces le dijimos con
toda claridad que la Coordinadora era una organización que no
tenía vínculos de Estado y que en consecuencia no le estabamos
pidiendo un compromiso de gobierno, pero si necesitamos contar con su
aprobación puesto que no queríamos hacer un congreso desafiando
la autoridad ecuatoriana o incomunicándole algo de su competencia,
y el contestò que entendía perfectamente el asunto y que
no tenía ninguna objeción a que se realizara un evento
asì en Ecuador. Aconteció
que mientras se realizaba nuestro evento se estaba desarrollando entre
las Farc y entre los gobiernos ecuadorianos, venezolanos y el francés
un nuevo proceso dirigido a lograr la libertad Ingrid Beatncourt y algunos
otros rehenes. Eso explica el porqué el campamento móvil
de Raúl Reyes estaba en ese momento cerca de la frontera y en
territorio del Ecuador. Imagino que Raúl pensó que Uribe
no iba a sabotear el pro ceso en un territorio de otro Estado. Ya había
informaciones que las negociaciones para esa liberación estaban
avanzadas. Luego, ya concluido
el Congreso de la CCB, fue cuando recibimos la infausta noticia del
bombardeo del acampamento. En ese proceso yo no tuve nada que ver, ni
estuve previamente enterado del mismo. Yo si participé
poco tiempo después en una gestión por la liberación
de Ingrid Betancourt desde aquí, Santo Domingo, y eso tuvo que
ver con mi viaje al Caguán. Creo que esos niveles de relaciones
siempre hay que darlos a conocer a nuestra sociedad; y por eso entonces
yo preparé un reportaje para el periódico Hoy, un diario
muy importante de la Republica Dominicana, que publicò una página
completa donde yo aparecì en una foto con Marulanda y donde redactaba
mi viaje al Caguán y mi estadía en los campamentos de
las FARC. Eso fue en 2001,
después de esa publicación vino en mi casa un periodista
francés y un diplomático francés y el diplomático
francés es el ex esposo de Ingrid Betancourt. El Estado francés
estaba muy interesado a la liberación de Ingrid y él me
pidió hacerle llegar un mensaje a FARC y servir de intermediario
para una señal de vida de Ingrid, que era lo que ellos necesitaban
como paso previo a cualquier acuerdo mayor. El ex esposo de
Ingrid me explicó los niveles de hostilidad de Uribe, como se
manejaba este señor con la familia y la desconfianza que ellos
tenían en él. El gobierno francés estaba en disposición
de tratar bilaterlamente con las FARC, hasta reconocer a las FARC cómo
fuerza beligerante y hasta tratar cualquier tema relacionado con su
situación. Yo hice la gestión,
llegò el mensaje, los dirigentes de las FARC dieron las pruebas
de vida y salud de Ingrid, aceptaron el proceso y se avanzó significativamente
camino a producir la liberación, pero tan pronto se enteraron
y pudieron hacerlo, Uribe y el ejército bloquearon esa posibilidad. Creemos que se necesita
reciprocidad en todo esto y ninguna razón de Estado debe dar
lugar al reconocimiento de la verdad. Si en Colombia hay lucha armada
con tal nivel y tantos años de existencia, es por que esta tiene
razón de ser y pertinencia. En Venezuela evidentemente
ha predominado la decisión de recomponer las relaciones entre
Uribe y Chávez, entre ambos gobierno y ambos estados; y para
facilitar ese paso se ha incurrido en dos grandes errores: exaltar la
amistad con el régimen narcoparamilitar terrorista de Uribe,
desagraviándolo por todas las verdades que el propio Chávez
le dijo y reclamar la desmovilización de las FARC como algo saludable
para paz y la democracia y necesario para una la relación de
buena vecindad con el país hermano. Y algo peor criticar la lucha
armada, intentar deslegitimar la guerra de todo el pueblo y el despliegue
de todas las formas de lucha cuando el gobierno colombiano asume una
línea guerrerista y EEUU amenaza con su Cuarta Flota. Eso equivale afilar
cuchillo contra la garganta de la revolución bolivariana y contribuye
a afianzar un Estado que esta pretendiendo jugar en esta región
el papel que juega Israel en el Medio Oriente. Y la verdad es que si
se comienza a ceder un dedo en ese terreno, luego te piden el brazo
y finalmente la cabeza. Las declaraciones
de Fidel Castro y la posición de Cuba frente a Colombia van evidentemente
en la misma dirección, aunque ciertamente trató con más
cuidado el tema de las armas cuando afirmó: "yo no le estoy
pidiéndole a nadie deponer las armas". Pero ese posicionamiento
de liderazgos tan influyentes en el continente, más que afectar
a la insurgencia colombiana acostumbrada a situaciones difíciles,
golpea sobretodo la posibilidad inmediata de un cambio democrático
en ese país; cambio que estaba madurando a consecuencia de la
descomposición del régimen de Uribe y los avances hacia
una plataforma común de todas las fuerzas progresistas se le
oponen. Lo que hay que producir
en Colombia es una confluencia entre las fuerzas políticas civiles
y militares alternativas, las fuerzas políticas, la insurgencia
armada, los movimientos sociales politizados
con una propuesta
de gobierno soberano, democrático y participativo que posibilite
abrir la mesa de diálogo sobre el tema de la violencia para encontrar
rutas de paz y bienestar. En Colombia estaban
creciendo y pueden volver a crecer las fuerzas que plantean la renuncia
de Uribe, como los movimientos que existieron en America del Sur, Ecuador,
Argentina, Bolivia
se trata de sacarlo de la presidencia por ilegitimo,
por usurpador , por criminal y corrupto, se trata de lograr otra composición
gubernamental. Tanto el ELN como
las FARC han demostrado que están a disposición de ser
parte se un proyecto con esas características y de una salida
política al conflicto armado. Pero un proceso de ese tipo necesita
de garantías y condiciones imposibles de alcanzar en el contexto
de un gobierno como el de Uribe y por la vía de la desmovilización
de la insurgencia armada e frente él. Eso equivale al suicidio
colectivo. Yo le doy la razón
a Marulanda: recuerdo que así me lo planteó en una conversación
personal que tuvimos cuando fui al Caguán. Él decia: "yo
no voy a desbaratar a cambio de nada o poco, no voy a desmontar una
construcción historíca de 40 años, un ejército
popular, en una mesa de negociación". Ese fuerza armada
irregular tiene que ser un componente de la salida política como
lo intentó ser el FMLN en El Salvador antes de entregar armas,
cuando planteó que se le reconociera en el aspecto militar y
solo se le consideró limitadamente para el caso de la nido policía
civil, con las consecuencias negativas que conocemos. Hay que aprender
de todas las experiencias de paz negociada. Las FARC tienen la ventaja
de haber sobrevivido y crecido para poder ponderarlas mejor, amén
de tener fuerza considerable y logística propia para resistir.
Hay que darle rienda
suelta a la imaginación, pero yo creo que las armas en mano de
las FARC en cualquier acuerdo serían una garantía para
ellos y para una buena parte de la sociedad civil. De inmediato hay
que contribuir a una política de humanización del conflicto
y la humanización del conflicto tiene un capitúlo que
se llama canje humanitario de prisioneros, y canje implica intercambio
de prisioneros de ambas partes. No se debe hablar de la crueldad de
la retención de prisioneros en las montañas y silenciar
la enorme crueldad de un régimen que desquartiza gente, que tortura
gente, que siembra el país de cadáveres. Entre esos presos
que tiene las FARC los hay paramilitares y motosierreistas, torturadores,
narcotraficantes, verdaderos criminales. Las FARC han intentado muchas
veces el canje y ha dado muchos gestos positivos en esa dirección,
yo estuve invitado a aquel canje, cuando liberaron más de trescientos
militares, y me negaron la visa. Annalisa Melandri |