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Pareja argentina en el Enero cubano por
Eladio González - toto Buenos Aires Panamá Volamos hasta Panamá, Irene temerosa me apretaba la mano en el aterrizaje y yo dudaba en sostenérsela, se sabe que los pecadores no van al cielo, (si se cae el avión). Desde arriba veía las verdosas montañas pequeñitas y fantaseaba por donde andaría Verón el amigo de mi hijo Demián, balsero por segunda vez, porque con su madre llegaron a la Argentina desde Uruguay y años después el muchacho huyó a Panamá. Ojo, necesitaba trabajo. Matando el tiempo para esperar mi vuelo a La Habana observé la descarga de equipajes del avión de Copa. Una negra voluminosa (culona) parada junto a la cinta transportadora veía salir las valijas que alguien desde dentro del fuselaje cargaba en la cinta transportadora. Cuando terminó todo, el propio empleado se subió a la cinta de transportar, la negra lo espero como si fuera a una valija y "juro" que lo palpó todo. No entendí bien si estaba presenciando un acoso sexual ó si ella cumplía a rajatabla con lo establecido para control de hurtos. El tipo se fue contento, no se si por las manos de la negra ó porque no le había descubierto algo que se puso bajo la gorra. La negra no lo tocó de la "nuez de Adán" para arriba. Esto me trae a la memoria que sesenta años atrás a las tetas de las minas en mi niñez, no se le decía "Lolas" se les decía "tetas", "limones" pero además un tango las calificaba como "nueces" ("flaca tres cuartas de cogote, una percha en el escote, bajo la nuez"). La percha sería el corpiño. La
Habana Camagüey Imaginé un crimen político, él se rió, yo no. De a ratos manejaba su hijo y eso me atemorizaba, hasta que recordé que no existe el "Paco" en Cuba. CAMAGÜEY
Compartimos varias fiestas, en una me celebraron el 65 aniversario en el que mi vieja, abrió las piernas para dejarme salir y no para otra cosa. Ante 80 seres humanos corté la primera porción de un cake (torta en argentino) rosado, ¿habrán detectado mi costado femenino?). Ya yo había cortado otra torta similar, brindado y recibido obsequios de parte de mis amigos y mi hermano Paco, un día antes allí mismo, así que o hacían replay ó yo cumplía 130 años, ó el primer cumpleaños había sido un simulacro. Paco el Delegado cada 2 minutos explicaba nuestro currículum a los presentes, como si realmente fueramos importantes. Luego tuvimos que hablar al público. Muchachos y jovencitas hermosos, inteligentes, universitarios, becados que condescendieron a tener un gesto de cortesía con ese viejito argentino que había discurseado minutos antes. Aproveché y repartí tarjetas del Museo del Che Guevara de Argentina, Un militante del Movimiento de los Sin Tierra de Brasil se nos sentó, como corresponde en nuestra mesa, sin pedir permiso. (entre compañeros no hace falta), y nos despachamos él y nosotros comentando sueños y dolencias. Ya me envió un mail el muchacho, se parece bastante a Frei Betto, pero no es cura. Fue uno de los 25 que vinieron a saludarnos a la mesa. Allí en el ICAP fui testigo de cómo un cubano que emigró, concretó su "controlado y autorizado" viaje de visita a su patria (cada tres años solamente y eso si tiene padre, madre ó hermano vivo, así es la ley Bush que ordena las vidas de los cubanos que viven en EEUU) y trajo con mucha esperanza, como donativo una máquina de escribir en Braille, para ciegos. Los custodios, todos de la casi tercera edad, que trabajaban en el ICAP, permanecían sentados cada uno en su turno, frente a una de las ventanas de la enorme casona, mirando hacia la avenida, vecinos que pasaban, se detenían y conversaban ocasionalmente con alguno de ellos. Los que no se detenían eran los gorriones que a través de las rejas coloniales se filtraban desde la calle, rozando las narices de las custodios, para ir a picotear miguitas en el piso del patio. Un día o dos fingí ser custodio y puse cara de cubano, los pájaros me aceptaron, pero no tuve suerte con los transeúntes. Pensaba mentirles que yo era nuevo custodio allí y que era "Pinareño". (a la gente de Pinar del Río, (pinareños) se la cataloga en broma como si fueran el equivalente "gallego" para nosotros. El colindante secadero de café y su hall de entrada con "enormes" cuadros con los rostros de Camilo Cienfuegos y Ernesto Che Guevara fué una tentación a entrar. Dos técnicos me acompañaron por toda la nave industrial, máquina por máquina explicándome todos los detalles. Devolví la gentileza fuera en la calle, ante 22 operarios leyendo para todos la carta del sacerdote argentino sureño Ruben Capitanio a los 5 Héroes cubanos prisioneros en EEUU. ¡ Cómo aplaudieron ! Otro viernes de fiesta en el ICAP esta vez aniversario de la liberación de Haití, 3 brasileños becados se presentan para trabajo voluntario (como el Che) cenan solos primero, pero les caigo en su mesita y como tienen la boca ocupada, les leo la carta del cura argentino a los 5, el poema de Gelman a Fidel y les hablo, les hablo, y sigo hablándoles. Habrán quedado pensando que con los argentinos no se jode porque la parlan lunga. La comunidad descendiente ó directamente haitiana, disfruta de los simples pero profundísimos conceptos, que su líder comunitario les dirige desde micrófono. Irene y yo nos emocionamos. La vocalista haitiana con el coro moviéndose tras ella, nos seducen musical y visualmente. Disfrutamos enormemente, sus ritmos me sacan de la silla, acoso a una dama que bailaba sola entre los presentes y finalizo danzando con ella un baile cuasi tribal. Paquito nos llevó hasta lo de Carmen Soto la Cubiteña (ex Sierra de Cubitas) primera ciudad que recibió donativos solidarios de Chaubloqueo. Ella había armado con 2 máquinas de coser y retazos de tela que Irene enviaba gracias a donativos, un taller "Chaubloqueo" de confecciones. De allí salían bloomers (bombachas) y otras prendas para Círculos de Ancianos y para Casas de Niños Sin Amparo Filial. Leer los recibos de esos donativos acreditados a nombre de "Chaubloqueo" nos hizo creer en la magia. La anécdota contada 12 años ha por una viajera argentina, había arrancado lágrimas a todos. "Un negro sentado en un rincón del taller, cortaba tiras de caucho a un neumático, para que las bombachas tuvieran un elástico". Carmen desarrolló ahora un taller de construcción de muñecas, con material de rezago y descarte. Es asombrosa su producción, su energía y fé en que sus esfuerzos serán aprovechados por la sociedad, para que los niños aprendan a hacer sus propios juguetes económicos. Que quienes tienen su querido juguete roto ó desarmado, comprendan que lo pueden restaurar, para ello un artesano titulado "Médico de juguetes" atiende a los pequeños interesados. Llegamos a los bloques de edificios y los vemos engalanados con bandera cubana a la que sumo nuestra querida bandera argentina (momento en que pierdo mi bandera, pues Carmen razonablemente me la pide y chau bandera). Muñecos de diferentes tamaños cuelgan de balcones y ventanas, cubren todo el patio delantero del edificio y ocupan la vereda casi hasta la calle. En la vereda de enfrente las casas son de bajo, ocupadas por discapacitados motores y cada una tiene rampa para sillas de rueda. Los muñecos representan a Nicolás Guillén, a "Bola de Nieve" (famosísimo pianista y vocalista cubano fallecido) y a muchos personajes más. También están los vecinos y participantes. Jubiladas que nos explican a cámara como es que le transmiten a los niños, el secreto de la construcción del juguete. Blancos, negros y mulatos, todos mezclados. Un joven blanco en su silla de ruedas canta para todos acompañado por su guitarra. Cada cinco minutos nos presentan a fulano, Vanguardia Provincial, mengano Vanguardia Nacional, uno más Vanguardia Municipal, todos son destacados en algo que no alcanzo a entender bien (me imagino al Padre Grassi en vanguardia pedofílica) pero miro sus rostros, luego los de sus vecinos y a buen entendedor pocas palabras. Siento un orgullo grande, de que esas manos callosas estrechen las mías. Una gigantesca olla de sesenta litros hierve de caldosa, el marido de Carmen, compañero excepcional, agita el mejunje. ¡Que rico el plato compartido! "entre todos", que siendo escaso llena tanto el estómago como el alma! Shakira, la hija de Carmen, artista consumada a sus 12 años, golpea rítmicamente su asiento que es un cajón estilo peruano. Es de aglomerado, totalmente reñido con el sonido genuino, que brinda la madera maciza. Ocurre que en Cuba resalta, se distingue el contenido y no el continente ó la estética o valor del material usado. Luego vestida a lo haitiana, baila en pareja con un varoncito a quien le lleva una cabeza de altura, pero el que le saca varias cabezas en pureza danzaria, por sus genes, es el niño negro que a pesar de su talento Shakira no puede empatar. Me yergo y bailo junto con los 2 niños. Luego un trío de niñas cantan como los dioses. El ciego que está sentado frente mío, disfruta más que yo. Algo me conmociona profundamente siempre que escucho parches africanos, y la joven negra que con su tambor se adueñó del lugar y del momento, descubre a su lado a este viejo que pretende repetir la frase africana, que ella termina de exhalar, como si solo respirara. Las negras y delgadas manos golpetean con piel viva la piel muerta del parche y (cómplice) me repite, modulándolo el lema de la canción, para que con alma y vida yo lo grite a viva voz. Media hora de profunda emoción gutural y luego la emoción auditiva de la voz de mi pareja, Irene que cuando habla en público parece despojarse de su hermosa humanidad física para convertirse en un "corazón que habla sangrando amor". Me toca a mi luego y explico la tragedia familiar de Juan Gelman, rescato su reciente Premio Cervantes y declamo su maravilloso poema a Fidel Castro. Los periodistas presentes, Bárbara Suarez Avalos, Lázaro David Najarro Pujol y otros graban para sus medios. ¡Que rico el plato compartido! "entre todos", que siendo escaso llena tanto el estómago como el alma! Holguín Amaury Torno Delegado Provincial del ICAP Holguín nos abraza en la terminal. A solas en su escritorio, nos obsequia una foto hermosa del Comandante Fidel Castro y un libro escrito por Ramón Labañino, uno de los cinco héroes. Nos explica que fue editado con el aporte de un enamorado de Cuba, que vive en Canadá y que pagó la edición él solo. El hombre había donado antes diez mil dólares al ICAP, un Hiunday cero kilómetro y ocho paneles solares japoneses, para calentar agua, que instaló en la terraza del Hospital Pediátrico de Holguín. Amaury sin perder un ápice de su semblante "tengo poker de ases", abre el libro de Labañiño y explica que Ramón huyó a Miami y su madre vivió avergonzada y dolida un par de años más, muriendo sin enterarse la tarea que su primer hijo cumplía por la Patria. Sin dejarnos respirar, nos lee el sentido y trágico poema con el que el hijo salda la deuda que le quedó pendiente con la madre. (quien quiera el texto me lo pide y se lo envío, es hermoso). Así Amaury desnudó su ternura ante nosotros, sin darse cuenta, sin proponérselo. Gracias hermano, muchas gracias. Hotel Pernik repleto de deportistas, boxeadores y beisbolistas, esa noche juegan en el estadio Calixto García Industriales contra el local Holguín. Nuestra habitación tiene nombre a más de número, es la "Leo Brower" el hombre es uno de los más grandes músicos clásicos de Cuba. Los retratos de él con personalidades y músicos de todo el mundo tapizan intercalados con hermosas obras de arte que artístas plásticos le obsequiaron las paredes de la habitación. En una caja de madera, que abro curioso está el "Hacha de Holguín" que es el reconocimiento cultural tope que la Provincia otorga a los destacados como en este caso Leo. Su foto con Astor Piazzolla nos deleita. Una biblioteca de unos cien libros dentro de la habitación me hace desear quedarme 3 meses leyendo. La invito a mi única (Irene) al partido de béisbol y allá vamos, nos ubican delante de 15 canadienses jóvenes, no entiendo el juego pero fui a ver al público y allí están miles y miles de familias cubanas, con sus chicos de toda edad. Y nos tenemos que levantar y sentar seguido porque la "ola" es una de las prácticas lúdicas de el público. Aplauden y vitorean ¡Holguín! ¡Holguín!. En un fallo discutido, cuatro jugadores negros enormes (sin los bates en la mano, menos mal) rodean al árbitro cuestionado. Rezo mentalmente para que la policía, con sus escudos de acrílico, cascos, perros y escopetas lanzagases golpeen o baleen a alguien, para que las cosas no lleguen a mayores, pero extrañamente estan todos hablando, exponiendo sus opiniones y no hay empujones, ni gritos (estamos a 20 metros de ellos). Allí termina todo y vuelven a sus puestos, pero ¿Dónde carajo está la policía?, recién ahora me doy cuenta que no vi uno solo. La gente y nosotros llegamos e ingresamos por miles al estadio, y ahora recuerdo que no tuve que atravesar ni una sola barrera policial, nadie me palpó de armas ó de lo que sea. No ví patrulleros, ni Neptunos (con cañón lanzagua coloreada). No hay un solo cartel de propaganda. ¿de que vivirán los dirigentes de estos clubes? Irene aguardaba a que hubiera silencios y aprovechaba para vociferar su consigna de ¡VIVA FIDEL! una y otra vez. Atrás nuestro los canadienses muy ruidosos gritaban en inglés, las pirámides que habían armado con las latitas de cerveza demostraban que podían ser usados de coro griego y también esperé que hubiera mucho silencio para repetir estentóreamente la consigna que lanzaba Irene. Dio resultado y se sumaron instantáneamente esta especie de perros de Pavlov americanos que ni entendían lo que aclamaban. En
un increíble Studebaker 1950 amarillo fuimos hasta el mirador
de Mayabe, instalación hotelera enclavada en la loma de una sierra.
La enorme piscina al borde del precipicio y el maravilloso paisaje a
los pies. Tras nadar y solearme me dediqué a recorrer las diez
mesas que ocupaban familias cubanas a excepción de una donde
2 muchachas suizas compartían con una negra cubana de su edad.
A algunos les leí en voz alta la carta del cura a los 5 y a otros
se la dejaba "a préstamo" por 15 minutos. A los que
se mostraban con ganas de más, les declamaba el poema a Fidel
de Juan Gelman, y si me invitaban a sentarme ya era alevoso y los congelaba
con anécdotas argentinas que para nosotros son cosa de todos
los días. El maestro Fuentealba, el compañero Julio López,
la minimalización de la polarización izquierdista. Comenzaba
a caer la tarde y en el ranchón de comidas, quedaba solo el joven
barman y ocho empleadas/os. Les caí con la carta de Ramón
Labañino a su madre muerta. Los aplausos me autorizaron a pedirles
que cantáramos por los 5 el Himno Nacional Cubano que entonamos
todos con fervor revolucionario. No podía faltar Nicolás
Guillén (el poeta nacional cubano) que exiliado en Buenos Aires
escribió: Che Guevara. Y se los recité: "Como si
San Martín la mano pura, a Martí familiar tendido hubiera,
como si el Plata vegetal viniera, a juntar con el Cauto agua y ternura,
así Guevara el gaucho de voz dura brindó a Fidel su sangre
guerrillera, y su ancha mano fue más compañera, cuando
fue nuestra noche más oscura. Huyó la muerte, de su sombra
impura, del veneno, del puñal y de la fiera, solo el recuerdo
bárbaro perdura. Hecha de dos, un alma brilla entera, como si
San Martín la mano pura a Martí familiar tendido hubiera".
Me gané besos y abrazos y un ron y nos fuimos hacia la salida
donde las enormes puertas del Studebaker, se abrieron para que nos acogiera
el tapizado rojo. Mi cartel de "Bush Tarrú" lo llevé
fuera de la ventanilla de todos los autos en los que circulamos y era
agitarlo cuando se detenían en los cruces, donde desde las paradas
de transporte las gentes e incluso los policías y soldados, me
respondían saludando, con los brazos en alto y blanquísimas
sonrisas. |